Historia del Beso

Carlos Calderón Ruiz e Gamboa

Historiador

 

El Rey Luis XII, para expresar en forma visible su protección real a Normandía, dio un beso a cada una de las mujeres normandas, lo que representa el primer caso de un personaje político que empleó ese medio para ganar popularidad.

 

Los franceses establecen una división muy sabia: “la Histoire”- o sea, la Historia construida con los grandes hechos de la humanidad- y “la petit histoire” , esto es, la pequeña historia o resumen delos hechos cotidianos del diario vivir. Pensando en la “petit histoire y en las series que se exhiben en la televisión, pudiéramos concluir que la actividad más desarrollada en el país es precisamente besarse… ¿Cómo nació la costumbre?

Por raro que parezca, los eruditos han demostrado que el impulso al beso no es innato en la naturaleza humana, sino que el resultado de un desarrollo gradual, pues sólo paulatinamente ha adquirido una significación erótica y amorosa.

El estudio de las obras literarias de la más remota antigüedad demuestra que la costumbre de besarse no existía en la forma que hoy la conocemos. En la Grecia de Homero (Siglo IX A.C), apenas se conocía esta costumbre y rara vez se la menciona en “La Ilíada” o La Odisea”.

Una de las primeras obras en que el beso aparece mencionado como una expresión de amor y afecto en la literatura de los pueblos cristianos, es en el libro del Obispo Laybard – que posteriormente devino en famoso santo- en la localidad francesa de Tours en el siglo VI D.C. Allí nos cuenta que un contrayente dio a su prometida “un anillo, un beso y un par de zapatos”. Según el Obispo, el simbolismo contado refleja lo siguiente: el anillo la unión entre ambos; el beso, una prueba de afecto y los zapatos, un testimonio de su total sujeción a su prometida.

De todos modos en la Europa Medioeval, la costumbre de besar no estaba muy generalizada, sino que era únicamente atributo e los grupos refinados y culturalmente más elevados. Así , por ejemplo, Erasmo de Rotterdam, famoso sabio holandés que murió en 1536- se sorprendió al visitar Inglaterra que el beso fuera una forma tan generalizada de saludarse; y con su clásico estilo lleno de ironía explica que en ese país al llegar a una casa el invitado tenía que besar a su anfitrión, a la esposa de éste, a sus hijos, al perro y al gato.

Francia resultó uno de los países más fértiles para el desarrollo del beso y diversas danzas populares lo recuerdan en sus figuras. Por otra parte, el Rey Luis XII, para expresar en forma visible su protección real a Normandía, dio un beso a cada una de las mujeres normandas, lo cual representa el primer caso de un personaje político que empleó ese medio para ganar popularidad y afirmar su posesión. Los políticos de todos los países tomaron rápidamente el ejemplo real…

En el mundo Occidental , el beso se unió rápidamente a los ritos religiosos y este significado podemos seguirlo desde los primeros cristianos. Así, se besan las reliquias de los santos, anillo del Sumo Pontífice o la mano de los obispos.

Es extraordinario el desarrollo que ha adquirido el beso entre los pueblos occidentales, con todo tipo de variantes. Incluso los franceses – reyes del marketing en estas materias- han ideado una travesía romántica por diversos sectores de París, que las jóvenes parejas recorren besándose con singular entusiasmo: debajo del Pont-Neuf, en el puerto del Arsenal o frente al Museo Carnavalet.

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